En un mundo donde la sostenibilidad y la economía circular han emergido como principios rectores, el sector del hormigón se ha metido de lleno en una transformación fundamental. Desde la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado, es evidente que para el año 2050, el horizonte de emisiones cero establecido por la Unión Europea no es solo un objetivo ambicioso, sino también un imperativo para garantizar un futuro sostenible.
La hoja de ruta trazada por nuestra industria hacia la descarbonización es una manifestación tangible de nuestro compromiso con el medio ambiente. A través de una serie de medidas innovadoras y a partir de la Declaración Ambiental de Producto del hormigón, estamos allanando el camino hacia una producción más limpia y eficiente. La adopción de nuevos métodos de trabajo, la inversión en nueva tecnología y el compromiso por analizar y actuar sobre toda la cadena de valor nos permite abordar de manera proactiva el desafío de reducir nuestra huella de carbono, contribuyendo así al cumplimiento de la meta climática de la Unión Europea.
Para cumplir con nuestro compromiso de reducción de emisiones, debemos adoptar acciones concretas. Observamos con satisfacción que muchos de nuestros asociados están dedicando esfuerzo a ello. El uso de cementos con menor huella de carbono y materias primas con menor distancia de transporte son medidas que impactan positivamente en la reducción de la huella de carbono. La optimización de dosificaciones, empleando contenidos de cemento estrictamente necesarios y conformes a la reglamentación, es esencial para ofrecer productos de baja huella y garantizar las prestaciones demandadas.
Además, la digitalización de la construcción y, en particular, de la industria del hormigón, jugará un papel crucial en la optimización del diseño de estructuras, la ejecución eficiente y la gestión de los suministros de hormigón preparado. La renovación de flotas con la reducción de consumos de combustibles fósiles y la exploración de alternativas energéticas no emisoras de gases de efecto invernadero son acciones estratégicas que debemos emprender de inmediato. Y el empleo de amasadoras fijas, que reducen el consumo de combustibles fósiles al reducir el tiempo de amasado en amasadoras móviles, es otra medida que puede marcar la diferencia. La reutilización y el reciclado de materias primas, así como el autoconsumo energético mediante la instalación de sistemas renovables de generación de electricidad, son pasos hacia un futuro más sostenible. Todo esto, respaldado por cambios legislativos fundamentales que faciliten y promuevan el empleo de hormigón con menor huella de carbono, crea un entorno propicio para la transformación positiva de nuestro sector.
En paralelo, la industria del hormigón está inmersa en un proceso de transformación digital que redefine la manera en que nos relacionamos y operamos, para ser más competitivos, agilizar procesos y adaptarnos a las cambiantes demandas del mercado. La digitalización no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también nos posiciona como líderes en la innovación, impulsando la calidad y la seguridad en todas las etapas de la producción. Sin embargo, no tenemos que dejarnos abrumar por este gran concepto de ‘transformación digital’, puesto que no tenemos que subirnos a la última ola tecnológica. Este cambio no se trata de adquirir el último grito en tecnología, sino más bien de descubrir cuáles son las que permitirán a nuestra industria añadir más valor a nuestros clientes, tener modelos operativos más eficientes, mejorar el necesario cumplimiento normativo y cumplir, y exceder, los requeridos criterios de sostenibilidad. Todo esto sin dejar de cuestionarnos ¿para qué lo hacemos? Para mejorar la vida de las personas en cada organización y desarrollar una nueva cultura que nos permita una mejor gestión y un aprovechamiento de los datos para ser más rentables, sostenibles y eficientes, y por qué no, también felices.
En un mundo en constante evolución normativa, el sector del hormigón ha demostrado ser adaptable y receptivo a los cambios. La entrada en vigor del Código Estructural, la instrucción técnica de control de producción y la nueva normativa medioambiental no son desafíos insuperables, sino oportunidades para mejorar la calidad y la sostenibilidad de nuestro producto. Abrazamos estas exigencias como impulsores de la excelencia, consolidando nuestra posición como pioneros en la industria.
No obstante, no podemos ignorar los desafíos internos que enfrenta el hormigón preparado. La escasez de personal cualificado, la necesidad de integrar plenamente trabajadoras en el sector, los problemas logísticos de transporte y la vital tarea de defender el hormigón como un producto de cualidades inigualables son aspectos críticos que requieren atención urgente. En ANEFHOP late un fuerte compromiso por abordar estos problemas de frente, promoviendo la diversidad, invirtiendo en formación y promoviendo la excelencia en la gestión empresarial.
Y ante grandes desafíos, grandes estrategias y actuaciones para afrontarlos; y de esta manera se convertirán en los temas destacados del primer Congreso Nacional del Hormigón, los días 5 y 6 de junio de 2024. Este evento reunirá a expertos de renombre en cada materia, quienes analizarán a fondo estos retos y proporcionarán pautas clave para afrontarlos. El Congreso del Hormigón no solo será un espacio para el intercambio de conocimientos, sino también una plataforma donde se enriquecerá el desarrollo del sector, marcando el camino hacia un futuro más sostenible y resiliente. Porque solamente juntos avanzaremos hacia un horizonte de innovación y excelencia en el mundo del hormigón.
Carlos Peraita, Director general de ANEFHOP
Esta tribuna ha sido publicada en el nº 1.020 Enero-Febrero 2024 de Cemento Hormigón