El hormigón es un material esencial para el desarrollo, pero su producción enfrenta retos clave en sostenibilidad e innovación. La industria iberoamericana trabaja para reducir su impacto ambiental mediante el impulso de hormigones bajos en carbono y el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, la construcción informal y la falta de normativas homogéneas siguen siendo barreras importantes.
En esta segunda entrega, Manuel Lascarro Mercado nos habla de los desafíos actuales, la importancia de la regulación y las estrategias necesarias para hacer del hormigón un material más eficiente y competitivo en el futuro. Si no leíste la primera, es aquí.
Con la sostenibilidad como prioridad global en la construcción, ¿cómo visualiza el futuro del hormigón en Iberoamérica?
Contamos con un paraguas global que es la GCCA, además del Concrete Sustainability Council, con quienes realizamos un primer piloto de certificación de abastecimiento responsable apoyado por OnePlanet de UNEP con éxito. Sin embargo, un problema crítico es el nivel de construcción informal, que en algunos países puede alcanzar el 80 % del mercado de vivienda. Mission Possible y la FIHP han advertido que esto representará una barrera para alcanzar la carbono neutralidad en 2050, y seguramente será parte de los compromisos de los países en la COP. En lo que está en nuestras manos, estamos anticipando las reglas de juego para impulsar la demanda de hormigones bajos en carbono.
¿Qué cambios regulatorios o iniciativas públicas considera cruciales para acelerar la transición hacia una industria más sostenible y eficiente?
El establecimiento de sistemas transparentes es crucial. Debemos avanzar hacia un protocolo único de mediciones. No tiene sentido que, si se utiliza un protocolo “A”, el hormigón de 30 MPa tenga una huella de carbono “X”, pero si se emplea el protocolo “B”, la huella de carbono sea “X-1”. ¡La huella de carbono debe ser un valor objetivo!
Otro punto clave es la urgente necesidad de dialogar con el sector del acero. La huella de carbono relevante es la de la estructura, y el hormigón no actúa solo. Si no comunicamos nuestros avances y no conocemos los de ellos, otros productos sustitutos tomarán ventaja.
¿Existen ejemplos destacados en la región que puedan servir como referencia para otras partes del mundo?
Cada país tiene casos de referencia. ANEFHOP, en su congreso pasado, presentó avances significativos en digitalización y en la promoción de la equidad de género en el sector. ABESC de Brasil ha impulsado con éxito el uso de hormigón en viviendas mediante sistemas industrializados, pasando de un mercado nulo a casi 5 millones de m³ al año solo en ese segmento. AMIC de México tiene una gran experiencia en la promoción de pavimentos de hormigón urbanos e interurbanos. PROCEMCO de Colombia capacita a cerca de 25,000 personas al año en seguridad vial. Así podríamos seguir, ya que en la industria del hormigón siempre hay una empresa iberoamericana de referencia.
Para concluir, ¿qué mensaje desea transmitir a los actores clave de la industria del hormigón en Iberoamérica? ¿Cómo cree que deberían prepararse para los desafíos y oportunidades que se avecinan en el sector?
Somos privilegiados por trabajar en una industria que nos obliga a pensar rápido y tomar decisiones. Sin embargo, esto puede hacer que nos enfoquemos solo en el día a día y descuidemos la planificación a futuro. No podemos encerrarnos en nuestra propia realidad sin considerar el reto mayor: alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Sabemos que si no lo hacemos de la mano de quienes diseñan y usan el producto, será imposible. Debemos integrarnos en sus planes e incorporarlos a los nuestros.
La red mundial de la industria del hormigón ofrece millones de experiencias. Es fundamental dedicar tiempo a conocer lo que está ocurriendo en el sector en cuanto a tecnología, equipos y materiales. Con sensores, inteligencia artificial, modelos predictivos, software y equipos automatizados, ¿seguiremos dependiendo de que todo el volumen de una hormigonera sea rechazado por un ensayo manual mal elaborado?
